MESKEL

Meskel

Meskel es uno de los festivales religiosos más espectaculares y ampliamente celebrados de Etiopía, conmemorando el descubrimiento de la Verdadera Cruz en la que Jesucristo fue crucificado. Celebrado el 27 de septiembre (o el 28 en años bisiestos) según el calendario gregoriano, este antiguo festival ha sido observado durante más de 1,600 años y representa una mezcla única de fe cristiana, tradición etíope y celebración comunitaria que reúne a millones de personas en todo el país.

Los orígenes del festival se remontan al siglo IV cuando la emperatriz Helena, madre de Constantino el Grande, descubrió la Verdadera Cruz en Jerusalén. Según la tradición ortodoxa etíope, un pedazo de esta cruz sagrada fue llevado a Etiopía, y la celebración de Meskel se arraigó profundamente en la cultura etíope. El nombre "Meskel" significa "cruz" en ge'ez, el antiguo idioma litúrgico de Etiopía, reflejando el simbolismo cristiano central del festival y su profundo significado en la fe ortodoxa etíope.

El punto culminante de Meskel es la espectacular ceremonia de la hoguera conocida como "Demera", donde se construyen enormes estructuras piramidales hechas de madera y coronadas con flores en las plazas de las ciudades y patios de iglesias en toda Etiopía. El Demera más grande y famoso tiene lugar en la Plaza Meskel en Addis Abeba, donde cientos de miles se reúnen para presenciar el encendido de la imponente hoguera. Al caer la tarde, el patriarca o el clero superior bendice a la multitud reunida y enciende el Demera, creando un espectáculo magnífico de llamas que puede verse a kilómetros de distancia.

Más allá de la dramática ceremonia de la hoguera, Meskel es un tiempo de alegría, renovación y unión comunitaria. Las familias y amigos se reúnen para compartir comidas tradicionales, intercambiar flores (particularmente la margarita amarilla de Meskel que florece durante esta temporada), y participar en cantos y bailes que continúan hasta altas horas de la noche. El festival también marca el final de la temporada de lluvias y el comienzo del tiempo de cosecha, convirtiéndolo en una celebración tanto de abundancia espiritual como agrícola. Las cenizas del Demera se consideran benditas y a menudo se usan para marcar cruces en las frentes, simbolizando protección y renovación espiritual para el año venidero.